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    2019-06-13


    El Movimiento Español 1959, ha sido definido por Eduardo Mateo Gambarte como: “el último latido de los más jóvenes exiliados por incorporarse purchase WP 1130 la lucha antifranquista”. Pese a su limitado número de participantes y su corto recorrido, representó un fenómeno destacable al estar encabezado por la llamada “segunda generación del exilio republicano español”. Se trataba de una generación compuesta por los hijos de aquellos exiliados que tuvieron que dejar España con motivo de la derrota republicana en la Guerra Civil española (1936-1939). Su peculiaridad se centra en que estaba formada por jóvenes de nacionalidad mexicana, algunos por nacimiento, otros por naturalización, que se habían formado en México y se encontraban perfectamente integrados en el país pero que, a comienzos de la década de los sesenta, al alcanzar su madurez, decidieron pasar a la primera línea de acción política antifranquista. No obstante, su militancia política se ejercería desde una perspectiva y unas estructuras mentales muy diferentes a las de la generación de sus padres. Pese a que cada individuo podía tener sus propias concepciones políticas, y a que existía una aceptación general del republicanismo, incluso con un cierto carácter identitario, por lo general, se caracterizaban por un fuerte rechazo a los partidos y partidismos políticos tradicionales y un alejamiento de sus estructuras políticas. Por ello, destaca tanto la explosión espontánea y efímera que representó el Movimiento Español 1959, que a modo de abreviación utilizaremos me/59.
    Desde el final de la Guerra Civil (1936-1939), el panorama político del exilio se había encontrado totalmente fracturado entre diferentes fac-ciones. Los hijos de los exiliados que conformaron el me/59 aborrecían las disputas y enfrentamientos que habían protagonizado la vida política de sus padres desde su salida de España. José Miguel (Jomi) García Ascot, quien sería el primer secretario general del me/59 firmó un artículo titulado: “Tradición y traición” en el que se despachaba contra la política desarrollada por la generación de sus padres en los siguientes términos: Como vemos, la guerra de facciones que dividió al exilio no representaba para ellos sino una traición al conjunto del pueblo español sometido al franquismo. Se trata de la toma de conciencia de una nueva generación. Es fundamental tener en cuenta que este me/59 se echa a acid rain andar en un momento en el que venían desapareciendo las grandes figuras políticas del exilio. Así, por ejemplo, en 1962 murieron, por este orden, Diego Martínez Barrio, Indalecio Prieto y José Giral. Otro de los militantes de este grupo, José de la Colina, en un discurso realizado en marzo de 1960 en representación del me/59 profundizaría en este aspecto: Con este caldo de cultivo ideológico y generacional, la formación del me/59 tuvo su origen en un acontecimiento puntual que provocó la unidad de acción de grupos procedentes de ideologías muy diferentes. En junio de 1959, el representante oficioso de la España franquista en México, Manuel Oñós de Plandolit, anunció que iba a festejar el aniversario del “glorioso alzamiento nacional” del 18 de julio de 1936 con un gran banquete en el Casino Español de México. Oñós de Plandolit había sido nombrado en 1956 como ministro plenipotenciario de España en México. El gobierno mexicano nunca llegó a reconocer oficialmente al régimen de Franco por lo que la labor de este representante nunca pudo ser más que oficiosa. No obstante, desde su nombramiento, Manuel Oñós se había encargado de multiplicar sus actividades sociales entre el cuerpo diplomático acreditado para tratar de dotar de cierto aire de oficialidad su gestión, al mismo tiempo que procuraba ganar para su causa a la antigua colonia española radicada en México y a los medios políticos y periodísticos del país. El incremento de actividades de la representación franquista ya había levantado los recelos de amplios grupos de refugiados españoles. Pero la publicación en la prensa de que, por primera vez, pretendía celebrarse en México de forma oficial el 18 de julio con la asistencia de representantes diplomáticos de varios países y simpatizantes de la causa franquista desató la ira de los refugiados más jóvenes. La reacción fue inmediata. De forma espontánea una decena de jóvenes republicanos se reunieron en casa del pintor Xavier de Oteyza. Sobre ese momento, el propio Oteyza recuerda que: “nos pusimos como locos… hay que hacer algo, hay que hacer algo. Empezamos a hablar con la gente y resulta que a todo el mundo le estaba pasando lo mismo que a nosotros”.