Para la cuantificaci n de los restos

Para la cuantificación de los restos de artrópodos solamente se considera NISP (dependiendo de la clase, como el Balanus sp., Pyridoxal isonicotinoyl hydrazone la cual se considera como NISP y NMI), ya que es muy difícil determinar si un fragmento del exoesqueleto, de propodito o dactilopodito pertenece a uno o más individuos; por tal motivo, no se considera el NMI para en este proceso. Cada material fue cuantificado para determinar la abundancia taxonómica (NISP y NMI), se agrupó según subsector, estructuras arquitectónicas y nivel estratigráfico. Luego todos los datos recopilados fueron unificados y procesados en frecuencias porcentuales para lograr reconocer la proporción de cada material en relación con el total analizado. Además, se identificaron y localizaron los biotopos ecológicos para reconocer el lugar de procedencia y los tipos de sustratos asociados a las distintas especies.

Resultados

Discusión

Conclusiones

Agradecimientos

Introducción
Los hongos y el hombre Pyridoxal isonicotinoyl hydrazone han compartido una estrecha relación desde los comienzos de la civilización, especialmente con aquellos que afectan al sistema nervioso central, conocidos como alucinógenos o neurotrópicos, y que han llamado la atención científica y médica desde su redescubrimiento en la década de 1950. El presente trabajo es una traducción muy modificada y reducida del capítulo del autor publicado en Rush (2013) y con la autorización de dicho editor.

El principio
El uso de los hongos neurotrópicos en las prácticas tradicionales comenzó durante el Paleolítico con petroglifos en Siberia y con unos murales prehistóricos en el Sahara y en España. Las figuras en piedra de Siberia (Dikov, 1971) muestran pequeños seres humanos con hongos sobre la cabeza, como si hubiera alguna relación mental. Los hongos son probablemente Amanita muscaria (figs. 1-2), aunque se aprecian también figuras que imitan a boletáceos, que las relacionan con el uso de estos hongos en Papúa Nueva Guinea y en China (Stijve, 1997; Arora, 2008) que se discutirán. Los murales del Sahara, en las cuevas de Tassili, al sur de Argelia (Samorini, 2001) (figs. 9-10) presentan hombres corriendo con un hongo en una mano y a chamanes con su cuerpo cubierto por hongos. Se ha sugerido que los hongos del Sahara son PsiIocybe mairei (Guzmán, 2012) (fig. 12:1), especie alucinógena descrita de Argelia y de Marruecos.
Existe un mural prehistórico en Europa (fig. 11), el primero conocido relacionado con hongos (Akers, Ruiz, Piper y Ruck, 2011), localizado en la provincia de Cuenca, NE de España, cerca de los Pirineos. Los hongos representados son P. hispanica (Guzmán, 2000) (fig. 12: 2), conocido de los Pirineos, en donde crece sobre estiércol y es usado por los jóvenes con fines recreativos (Fernández-Sasia, 2006). El mural muestra una escena de la caza de toros y ciervos y una pequeña hilera de hongos. Se supone que estos hongos están relacionados con el estiércol de los animales. Interesante es notar que algunos hongos están representados con estípite ondulado o bifurcado hacia abajo, que podrían considerarse como figuras antropoides, observadas en otras cuevas españolas (Alonso, 1984).

Este hongo (figs. 1-2), ampliamente distribuido en el hemisferio boreal en bosques de pinos, tiene importancia etnomicológica debido a Trans configuration que el hombre lo ingiere desde tiempos primitivos en Siberia. Las tribus siberianas, debido a la escasez del hongo, también beben la orina de aquellos individuos que los han comido, con el fin de lograr los mismos efectos (Wasson y Wasson, 1957). Amanita muscaria fue también tradicionalmente importante en los países nórdicos de Europa (Nichols, 2000). Inclusive se empleó en la Edad Media. Un fresco en la capilla de Plaincourault, Francia, muestra a Adán y Eva en el Jardín del Edén (Ramsbottom, 1954). En este mural Adán y Eva están a los lados, y de la misma estatura del árbol del Edén que tiene la forma del hongo y una serpiente enroscada en el estípite ofrece la tradicional manzana. Ambos personajes tienen sus manos sobre el vientre, lo que se relaciona con los efectos de la intoxicación gástrica común por este hongo y también con el fenómeno del enanismo, por el tamaño pequeño de Adán y Eva respecto al árbol. Wasson (1968) relacionó A. muscaria con el origen del enigmático soma de la antigua religión indo-aria.