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Según Norton y Olds (2001) se tiene en cuenta un número grande de factores para la búsqueda de deportistas con una morfología cada vez más proporcionada. Éstos incluyen globalización y recrudecimiento internacional, grandes incentivos financieros y sociales y el uso de métodos de entrenamiento especiales y estímulos para el crecimiento artificial.
Teniendo en cuenta estos señalamientos, algunos autores (; Norton y Olds 2001) refieren nicotinic acetylcholine receptor la existencia de cuatro grupos que definen la evolución del tamaño corporal en el deportista (cuadro 1).
El término “optimización morfológica” se refiere a la culminación de una forma y composición corporal después de haber atravesado un proceso de selección natural a través de generaciones sucesivas, como por la adaptación a las demandas del entrenamiento de la generación actual (Norton y Olds 2001; Lozovina y Lozovina 2008).
El hecho es que el individuo es seleccionado a partir de una población potencial, que es un grupo de individuos con posibilidades de ser seleccionados por estar en el límite de edad, por tener un estatus socioeconómico o por tener la ubicación geográfica apropiada ()
Un ejemplo de esto es la población de jugadores de las ligas mayores del beisbol americano que se ha incrementado con jugadores dominicanos, latinos, judíos y afroamericanos que provienen de una población potencial en donde se han encontrado muchos sujetos en la categoría evolutiva de optimización con límite superior abierto que hoy en día son sluggers de ese deporte (Wendel 2003; Breckenridge y Goldsmith 2009).
Llegado a este punto habría que definir el término de “presión selectiva”, el cual, según , se refiere a variables antropométricas que tienen un papel fundamental para el alcance del éxito deportivo.
Por otra parte, Carvajal (2011) refirió que la presión selectiva en el deporte son todos aquellos factores sociales y ambientales que actúan para garantizar que el individuo seleccionado, a partir de la población potencial, posea atributos morfológicos que le ofrezcan un mayor valor adaptativo para el alcance de un mejor desempeño deportivo en generaciones sucesivas.
Este último concepto tiene su punto de partida en el The Cambridge Dictionary of Human Biology and Evolution que en todo momento hace referencia al término como la causa generadora de la adaptación ().
La evolución morfológica en el deportista tiene sus límites que están fijados por la genética como toda población; pero éstos son relativos y dependen del área geográfica en estudio, del potencial genético local, etc.
Países con promedio de estatura elevada, como Holanda, Rusia, Estados Unidos, que han llegado a Intercistronic region dominar el voleibol masculino son referencia de todos aquellos que quieren desarrollar este deporte y a la vez se constituyen como la principal presión selectiva o meta a alcanzar, o sea, la presión selectiva aquí sería la estatura de los países con más desarrollo en este deporte. Se sabe que en el voleibol tener una estatura alta contribuye al desempeño de manera significativa y Cuba, en el voleibol masculino, ha mostrado resultados competitivos y morfológicos que han ido evolucionando al mismo tiempo que la estatura de los países dominantes en este deporte (cuadro 2).
El cuadro 2 muestra que el cambio estatural de las selecciones cubanas de voleibol ha sido brusco desde la década de 1970 hasta la actualidad, sin embargo, la nicotinic acetylcholine receptor estatura de los mayores exponentes del voleibol mundial se ha mantenido prácticamente constante en este periodo. La estatura que Cuba poseía cuando fue bronce olímpico en los Juegos de Montreal 1976 y la que poseía cuando fue campeón panamericano en los Juegos de Indianápolis 1987 dista mucho de los 197.6cm que tenía el equipo participante en la Liga Mundial de Voleibol de 2006 ().
En el voleibol femenino no ha ocurrido lo mismo, ya que desde 1978 y hasta el año 2004 Cuba mostró un desempeño muy estable que la llevó a obtener tres campeonatos mundiales (1978, 1994 y 1998) y cuatro medallas olímpicas consecutivas: tres de oro en Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sidney 2000 y una de bronce, debido al cambio generacional, en Atenas 2004 (Carvajal 2005).